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El Viajero Sediento

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El Viajero Sediento

El Viajero Sediento

Lentamente, el sol se había ido ocultando y la noche había caído por completo. Por la inmensa planicie de la India se deslizaba un tren como una descomunal serpiente quejumbrosa.

Varios hombres compartían un departamento y, como quedaban muchas horas para llegar al destino, decidieron apagar la luz y ponerse a dormir. El tren proseguía su marcha. Transcurrieron los minutos y l
os viajeros empezaron a conciliar el sueño. Llevaban ya un buen número de horas de viaje y estaban muy cansados. De repente, empezó a escucharse una voz que decía:
–¡Ay, qué sed tengo! ¡Ay, qué sed tengo!

Así una y otra vez, insistente y monótonamente. Era uno de los viajeros que no cesaba de quejarse de su sed, impidiendo dormir al resto de sus compañeros. Ya resultaba tan molesta y repetitiva su queja, que uno de los viajeros se levantó, salió del departamento, fue al lavabo y le trajo un vaso de agua. El hombre sediento bebió con avidez el agua. Todos se echaron de nuevo. Otra vez se apagó la luz. Los viajeros, reconfortados, se dispusieron a dormir. Transcurrieron unos minutos. Y, de repente, la misma voz de antes comenzó a decir:

–¡Ay, qué sed tenía, pero qué sed tenía!

*El Maestro dice: La mente siempre tiene problemas. Cuando no tiene problemas reales, fabrica problemas imaginarios y ficticios, teniendo incluso que buscar soluciones imaginarias y ficticias.

Tristeza

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Tristeza

Dice el maestro al guerrero, cuando lo ve deprimido:
“Tú no eres lo que aparentas en los momentos de tristeza. Eres mucho más que eso.
“Mientras que muchos partieron (por razones que nunca llegaremos a comprender), tú continúas aquí.
“¿Por qué Dios se llevó a personas tan increíbles y te dejó a ti?
“En ese momento, millones de personas ya desistieron. No se quejan, no lloran, ya no hacen nada; se
limitan a dejar pasar el tiempo, porque perdieron su capacidad de reacción.
“Tú, en cambio, estás triste. Esto prueba que tu alma continúa viva”.

Manual del Guerrero de la Luz
Paulpo Coelho

Amor y Soledad

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Amor y Soledad

Un guerrero de la luz necesita amor.

El afecto y el cariño forman parte de su naturaleza, tanto como el comer, beber o el gusto por el Buen Combate. Cuando el guerrero no se siente feliz ante una puesta de sol, es que algo anda mal.

En este momento, interrumpe el combate y va en busca de compañía, para contemplar juntos el atardecer.

Si tiene dificultades para encontrarla, se pregunta a sí mismo: “¿Tuve miedo de aproximarme a alguien? ¿Recibí afecto y no lo percibí?”

Un guerrero de la luz usa la soledad, pero no es usado por ella.

Manual del Guerrero de la Luz – Paulo Coelho